jueves, 17 de junio de 2010

Por tantos… marca la “X” de la Iglesia en tu declaración de la Renta



La Hermandad de Ntro. Padre Jesús nazareno se quiere unir a la campaña que la Conferencia Episcopal ha lanzado un video para que todos los católicos coloquemos en la x de la declaración de la Renta. Os dejo este video de propaganda que nos ha cedido amistosamente la Hermandad de la Amargura de Sevilla.

Fuente: Área de Economía de la Hermandad.

martes, 15 de junio de 2010

GRUPO JOVEN DE LA HDAD. DE NTRO. PADRE JESUS NAZARENO

El pasado 3 de Junio de 2010 se celebró Cabildo de Elecciones en el seno del Grupo Joven de la Hermandad saliendo elegida una nueva Junta joven que regirá el grupo durante el periodo de 2010-2012. la nueva Presidenta del Grupo Joven es: NhDoña Cristina González África. la siguiente composición de la junta Joven es el Siguiente:

Vice- Presidenta: NHDÑA. Cristina Gnzález

Mayordoma:NHDÑA Irene Villegas

Secretaria: NHDña. Andrea Santana

Vocal de Tesoreria: NHD Ricardo Suarez Marañon

Vocal de Piostría: NHD. David Hernández

Vocal de Acolitado: NHD. Manuel J. Madrigal Moreno

Vocal de Caridad: NHDÑA. María Jiménez

Vocal de Mayor de Gobierno: NHDÑA. María Galloso.

Vocal de Actividades: NHD. Sergio Rodríguez Lagos.

También desde aqui la Hermandad quiere tener un agradecimiento a la anterior Junta Joven encabezada por NHD. Aurelio Madrigal Moreno por la labor al frente durante estos dos años.

En el Próximo Cabildo de Oficiales se presentará la aprobación de esta Junta de Gobierno. Desde la la Comisión de Juventud quiere animar a la nueva Junta Joven para que siga trabajando por la Juventud anzarena de nuestra Hermandad y crezcan en cantidad y en calidad.

Fuente: Comisión de Juventud

lunes, 31 de mayo de 2010

REPRESENTACIÓN DEL CORPUS CHRISTIS 2010





El próximo día 6 de Junio de 2010 se celebra la tradicional Procesión Eucarística del Corpus Christis. Es la procesión litúrgica más importante para los católica donde la presencia real de cristo en las formas eucaristica se paseará por las calle de nuestro pueblo de Lepe para bendecirnos. La Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno, María Santísma de las Angustias, Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, Ntro. Señor Cautivo y Ntra. Sra. de la Paz irá corporativamente a dicha procesión el próximo Domingo acompañando a la Junta de Gobierno miembros del Grupo Joven y Hermanos en general con cirios encendidos. Los Hermanos que quieran participar en la procesión deberá confirmarlo al Nº de Telefono más abajo. LOa compañantes deberán llevar la medalla de la Hermandad, bien vestido (si puede llevar trajes de chaqueta los hombre y vestido oscuro las mujeres mejor). La procesión será el día 6 de Junio a las 19:30 en la Parroquia Santo Domingo de Guzmán.

oliver: 667084843





miércoles, 26 de mayo de 2010

Mensaje del Papa Benedicto XVI a los jóvenes Con motivo de la próxima Jornada Mundial de la Juventud

EL SANTO PADRE NOS HABLA

Mensaje del Papa Benedicto XVI a los jóvenes Con motivo de la próxima Jornada Mundial de la Juventud



“Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” (Mc 10,17)

Queridos amigos, este año se celebra el vigésimo quinto aniversario de la institución de la Jornada Mundial de la Juventud, querida por el Venerable Juan Pablo II como cita anual de los jóvenes creyentes del mundo entero. Fue una iniciativa profética que ha traído frutos abundantes, permitiendo a las nuevas generaciones cristianas encontrarse, ponerse a la escucha de la Palabra de Dios, descubrir la belleza de la Iglesia y vivir experiencias fuertes de fe que han llevado a muchos a la decisión de entregarse totalmente a Cristo.

La presente XXV Jornada representa una etapa hacia el próximo Encuentro Mundial de los jóvenes, que tendrá lugar en agosto de 2011 en Madrid, donde espero que seréis numerosos en vivir este acontecimiento de gracia.

Para prepararnos a esta celebración, quisiera proponeros algunas reflexiones sobre el tema de este año: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” (Mc 10,17), tomado del episodio evangélico del encuentro de Jesús con el joven un tema ya afrontado en 1985, por el Papa Juan Pablo II en una bellísima Carta, dirigida por primera vez a los jóvenes.

1. Jesús se encuentra a un joven

Se ponía ya [Jesús] en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿ qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.” El, entonces, le dijo: “Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.” Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: “Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.” Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. (Mc 10, 17-22).

Este relato expresa de manera eficaz la gran atención de Jesús hacia los jóvenes, hacia vosotros, hacia vuestras expectativas, vuestras esperanzas, y muestra qué grande es su deseo de encontraros personalmente y de abrir un diálogo con cada uno de vosotros. Cristo, de hecho, interrumpe su camino para responder a la pregunta de su interlocutor, manifestando plena disponibilidad hacia ese joven, que estaba movido por un ardiente deseo de hablar con el “Maestro bueno”, para aprender de Él a recorrer el camino de la vida. Con este pasaje evangélico, mi Predecesor quería exhortar a cada uno de vosotros a “desarrollar su propio coloquio con Cristo – un coloquio que es de fundamental importancia y esencial para un joven” (Carta a los jóvenes, n. 2).

2. Jesús le miró y le amó

En el relato evangélico, san Marcos subraya cómo “Jesús, fijando en él su mirada, le amó” (cfr Mc 10,21). En la mirada del Señor está el corazón de este especialísimo encuentro y de toda la experiencia cristiana. De hecho el cristianismo no es en primer lugar una moral, sino experiencia de Jesucristo, que nos ama personalmente, jóvenes o viejos, pobres o ricos; nos ama también cuando le damos la espalda.
Comentando la escena, el papa Juan Pablo II añadía, dirigido a vosotros jóvenes: “¡Os auguro que experimentéis una mirada así! ¡Os auguro que experimentéis la verdad de que él, el Cristo, os mira con amor!” (Carta a los jóvenes, n. 7). Un amor, manifestado en la Cruz de manera tan plena y total, que hace escribir a san Pablo con estupor: “me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2,20). “La conciencia de que el Padre nos ha amado desde siempre en su Hijo, de que Cristo ama a cada uno y siempre – escribe aún el papa Juan Pablo II – se convierte en un punto firme de apoyo para toda nuestra existencia humana” (Carta a los jóvenes, n. 7), y nos permite superar todas las pruebas: el descubrimiento de nuestros pecados, el sufrimiento, el desánimo.

En este amor se encuentra la fuente de toda la vida cristiana y la razón fundamental de la evangelización: ¡si verdaderamente hemos encontrado a Jesús no podemos menos que dar testimonio de él a todos aquellos que aún no han cruzado la mirada con él!

3. El descubrimiento del proyecto de vida

En el joven del Evangelio podemos ver una condición muy similar a la de cada uno de vosotros. También vosotros sois ricos en cualidades, en energías, en sueños, en esperanzas: ¡recursos que poseéis en abundancia! Vuestra propia edad constituye una gran riqueza no solo para vosotros sino también para los demás, para la Iglesia y para el mundo.

El joven rico pregunta a Jesús: ¿Qué tengo que hacer? La etapa de la vida en la que estáis inmersos es tiempo de descubrimiento: de los dones que Dios os ha otorgado y de vuestras responsabilidades. Es, también, tiempo de elecciones fundamentales para construir vuestro proyecto de vida. Es el momento, por tanto, de interrogaros sobre el sentido auténtico de la existencia y de preguntaros: “¿Estoy satisfecho con mi vida? ¿Hay algo que me falta?”.

Como el joven del Evangelio, quizás también vosotros vivís situaciones de inestabilidad, de turbación o de sufrimiento, que os llevan a aspirar a una vida no mediocre y a preguntaros: ¿en qué consiste una vida lograda? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cuál podría ser mi proyecto de vida? “¿Qué tengo que hacer, para que mi vida tenga pleno valor y pleno sentido?” (Ibid., n. 3).

¡No tengáis miedo de afrontar estas preguntas! Lejos de abrumaros, éstas expresan las grandes aspiraciones que están presentes en vuestro corazón. Por tanto, deben ser escuchadas. Éstas esperan respuestas no superficiales, sino capaces de satisfacer vuestras auténticas esperanzas de vida y de felicidad.
Para descubrir el proyecto de vida que puede haceros plenamente felices, poneos en escucha de Dios, que tiene su diseño de amor sobre cada uno de vosotros. Con confianza, preguntadle: “Señor, ¿cuál es tu diseño de Creador y Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla”. Estad seguros de que os responderá. ¡No tengáis miedo a su respuesta! “Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo” (1 Jn 3, 20).

4. Ven y sígueme!

Jesús invita al joven rico a ir más allá de la satisfacción de sus aspiraciones y de sus proyectos personales, le dice: “¡Ven y sígueme!”. La vocación cristiana brota de una propuesta de amor del Señor y puede realizarse solo gracias a una respuesta de amor: “Jesús invita a sus discípulos al don total de su vida, sin cálculo ni intereses humanos, con una confianza en Dios sin reservas. Los santos acogen esta invitación exigente, y se ponen con humilde docilidad tras las huellas de Cristo crucificado y resucitado. Su perfección, en la lógica de la fe a veces humanamente incomprensible, consiste en no ser el centro de sí mismos, sino en escoger el ir contracorriente viviendo según el Evangelio” (Benedicto XVI, Homilía con ocasión de las Canonizaciones: L’Osservatore Romano, 12-13 octubre 2009, p. 6).

A ejemplo de tantos discípulos de Cristo, acoged también vosotros, queridos amigos, con gozo la invitación al seguimiento, para vivir intensamente y con fruto en este mundo. Con el Bautismo, de hecho, él llama a cada uno a seguirlo con acciones concretas, a amarlo por encima de todo y a servirlo en los hermanos. El joven rico, por desgracia, no acogió la invitación de Jesús y se fue entristecido. No había encontrado el valor de apartarse de los bienes materiales para encontrar el bien más grande propuesto por Jesús.

La tristeza del joven rico del Evangelio es la que nace del corazón de cada uno cuando no se tiene el valor de seguir a Cristo, de realizar la elección correcta. ¡Pero nunca es demasiado tarde para responderle!

Jesús no se cansa nunca de volver su mirada de amor y de llamar a ser sus discípulos, pero Él propone a algunos una elección más radical. En este Año Sacerdotal, quisiera exhortar a los jóvenes y a los chicos a estar atentos a si el Señor os invita a un don más grande, en el camino del Sacerdocio ministerial, y a hacerse disponibles a acoger con generosidad y entusiasmo este signo de especial predilección, emprendiendo con un sacerdote, con el director espiritual el necesario camino de discernimiento. ¡No tengáis miedo, vosotros, queridos jóvenes y queridas jóvenes, si el Señor os llama a la vida religiosa, monástica, misionera o de especial consagración: Él sabe dar gozo profundo a quien responde con valor!
Invito, además, a cuantos sienten la llamada al matrimonio a acogerla con fe, empeñándose a poner bases sólidas para vivir un amor grande, fiel y abierto al don de la vida, que es riqueza y gracia para la sociedad y para la Iglesia.

5. Orientados hacia la vida eterna

“¿Qué debo hacer para tener en herencia la vida eterna?”. Esta pregunta del joven del Evangelio parece alejada de las preocupaciones de muchos jóvenes contemporáneos, ya que, como observaba mi Predecesor, “¿no somos nosotros la generación a la que el mundo y el progreso temporal llenan completamente el horizonte de la existencia?” (Carta a los jóvenes, n. 5). Pero la pregunta sobre la “vida eterna” aflora en momentos dolorosos particulares de la existencia, cuando sufrimos la pérdida de una persona cercana o cuando vivimos la experiencia del fracaso.

Pero ¿qué es la vida eterna a la que se refiere el joven rico? Nos lo ilustra Jesús cuando, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: “Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar” (Jn 16,22). Son palabras que indican una propuesta exaltadora de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre.

Preguntarse sobre el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, ya que orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, tan amado por el mismo Dios, a dedicarnos a su desarrollo, pero siempre con la libertad y la alegría que nacen de la fe y de esperanza. Son horizontes que ayudan a no absolutizar las realidades terrenas, sintiendo que Dios nos prepara una perspectiva más grande, y a repetir con san Agustín: “Deseemos juntos la patria celeste, suspiremos hacia la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo” (Comentario al Evangelio de san Juan, Homilía 35, 9). Teniendo fija la mirada en la vida eterna, el Beato Pier Giorgio Frassati, muerto en 1925 a la edad de 24 años, decía: “¡Quiero vivir y no vivaquear!”, y en la foto de una escalada, enviada a un amigo, escribía: “Hacia lo alto”, aludiendo a la perfección cristiana, pero también a la vida eterna.

Queridos jóvenes, os exhorto a no olvidar esta perspectiva en vuestro proyecto de vida: estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Ésta os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras elecciones y a dar calidad a vuestra existencia.

6. Los mandamientos, camino del amor auténtico

Jesús recuerda al joven rico los diez mandamientos, como condiciones necesarias para “tener en herencia la vida eterna”. Estos son puntos de referencia esenciales para vivir en el amor, para distinguir claramente el bien del mal y construir un proyecto de vida sólido y duradero. También a vosotros, Jesús os pregunta si conocéis los mandamientos, si os preocupáis por formar vuestra conciencia según la ley divina y si los ponéis en práctica.

Ciertamente, se trata de preguntas contracorriente respecto a la mentalidad actual, que porpone una libertad desvinculada de valores, de reglas, de normas objetivas e invita a rechazar todo límite a los deseos del momento. Pero este tipo de propuesta en lugar de conducir a la verdadera libertad, lleva al hombre a ser esclavo de sí mismo, de sus deseos inmediatos, de los ídolos como el poder, el dinero, el placer desenfrenado y las seducciones del mundo, haciéndole incapaz de seguir su natural vocación al amor.

Dios nos da los mandamientos porque nos quiere educar en la verdadera libertad, porque quiere construir con nosotros un Reino de amor, de justicia y de paz. Escucharlos y ponerlos en práctica no significa alienarse, sino encontrar el camino de la libertad y del amor auténticos, porque los mandamientos no limitan la felicidad, sino indican cómo encontrarla. Jesús, al inicio del diálogo con el joven rico, recuerda que la ley dada por Dios es buena, porque “Dios es bueno”.

7. Os necesitamos

Quien vive hoy la condición juvenil tiene que afrontar muchos problemas derivados de la desocupación, de la falta de referencias ideales seguras y de perspectivas concretas para el futuro. Entonces se puede tener la impresión de ser impotentes ante las crisis y a sus consecuencias actuales. ¡A pesar de las dificultades, no os dejéis desanimar y no renunciéis a vuestros sueños! Cultivad en cambio en el corazón deseos grandes de fraternidad, de justicia y de paz. El futuro está en las manos de quienes saben buscar y encontrar razones fuertes de vida y de esperanza. ¡Si queréis, el futuro está en vuestras manos, porque los dones y las riquezas que el Señor ha puesto en el corazón de cada uno de vosotros, plasmados por el encuentro con Cristo, pueden traer auténtica esperanza al mundo! Es la fe en su amor la que, haciéndoos fuertes y generosos, os darás el valor de afrontar con serenidad el camino de la vida y a asumir responsabilidades familiares y profesionales. Empeñaos en construir vuestro futuro a través de itinerarios serios de formación personal y de estudio, para servir de modo competente y generoso al bien común.

En mi reciente Carta encíclica sobre el desarrollo humano integral, Caritas in veritate, he enumerado algunos grandes desafíos actuales, que son urgentes y esenciales para la vida en este mundo: el uso de los recursos de la tierra y el respeto de la ecología, la justa división de los bienes y el control de los mecanismos financieros, la solidaridad con los países pobres en el ámbito de la familia humana, la lucha contra el hambre en el mundo, la promoción de la dignidad del trabajo humano, el servicio a la cultura de la vida, la construcción de la paz entre los pueblos, el dialogo interreligioso, el buen uso de los medios de comunicación social.

Son desafíos a los que estáis llamados a responder para construir un mundo más justo y fraterno. Son desafíos que requieren un proyecto de visa exigente y apasionante, en el que poner toda vuestra riqueza según el designio que Dios tiene sobre cada uno de vosotros. No se trata de realizar gestos heroicos ni extraordinarios, sino de actuar haciendo fructificar los propios talentos y las propias responsabilidades, empeñándose en progresar constantemente en la fe y en el amor.

En este Año Sacerdotal, os invito a conocer la vida de los santos, en particular la de los santos sacerdotes. Veréis que Dios les guió y que encontraron su camino día a día, precisamente en la fe, en la esperanza y en el amor. Cristo llama a cada uno de vosotros a comprometeros con Él y a asumir las propias responsabilidades para construir la civilización del amor. Si seguís su Palabra, también vuestro camino se iluminará y os conducirá a metas altas, que dan alegría y sentido pleno a la vida.

Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, os acompañe con su protección. Os aseguro mi recuerdo en la oración y os bendigo con gran afecto.
En el Vaticano, 22 de febrero de 2010

BENEDICTUS PP. XVI

lunes, 17 de mayo de 2010

REUNIÓN DEL GRUPO JOVEN



Por Decisión del Diputado de Juventud con fecha del 22 de Mayo de 2010 a las 12:00 del mediodía y conforme a lo establecido en nuestras Reglas, quedan convocado todos los Hermanos jóvenes de 10 a 26 años . que se celebrará en la Casa Hermandad, sita en la C/ Ntra. Sra. de la Paz. conforme al siguiente orden del día:

1.- Elecciones a Junta Joven para los próximos dos años.-

presidente.-
secretario
tesorero
vocales


Dado en la Ciudad de Lepe, el decimo sexto día del mes de Mayo del año del Señor de dos mil diez.

Que nuestra Madre de las Angustias, siempre fuerte al pie de la Cruz glorioso de nuestro Señor Jesucristo, del dulcísimo nombre de Ntro. Padre Jesús Nazareno, le proteja y le guíe benignamnete por los caminos de la vida.

lunes, 3 de mayo de 2010

ROMERIA DE LA BELLA 2010






En este fin de semana se celebrará la tradicional Romeria de Ntra. Sra. de la Bella y la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno va a participar activamente en dicha celebración acompañando a nuestra hermana Hermandad de la Bella. Por ello la Hermandad de Ntro. Padre jesís Nazareno va a asistir de forma corporativa a la Ofrenda de Flores que se celebrará (Dm)el próximo Viernes a las 20:00 de la tarde en el pórtico de la espadaña de la Parroquia, sita en la C/ Iglesia. En dicho acto la Junta de Gobierno de la Hermandad de Ntro. padre Jesús Nazareno desea que los Hermanos participen junto con los miembros de la Junta de Gobierno y todos los Estamento de Nuestra Hermandad. Los cuales dos de ella van a formar parte de Ntra. Comitiva que serán la Banda de Cornetas y Tambores de Ntro. Padre Jesús Nazareno y el Grupo Joven en la Ofrenda Floral a Ntra. Sra. de la Bella. Por ello dicha invitación se hará extensible a todos los Hermanos dicha invirtación. Los Hermanos podrán ir vestido de Flamenco o de paisano podiendo portando la medalla corporativa de la Hermandad de la Hermandad o también de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Bella.


"Regina coeli, laetare, alleluia.
Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
Quia surrexit Dominus vere, alleluia."

martes, 27 de abril de 2010

VIA LUCIS



Vamos abrir un nuevo apartado de nuestro blog que se va a llamar la Formación dentro de nuestra Hermandad destinado a todos los Hermanos y cibernauta que visite nuestr blogger. El primer artículo es el "Vía Lucis"



Via Lucis Estaciones según los relatos evangélicos de la Resurrección a Pentecostes.

Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Via Crucis (el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su cuerpo (cf. "Via Crucis según los relatos evangélicos"). Pero ésta es la primera parte de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su actuación maravillosa.

Desde el Domingo de Pascua hasta el de Pentecostés hubo cincuenta días llenos de acontecimientos, inolvidables y trascendentales, que los cercanos a Jesús vivieron intensamente, con una gratitud y un gozo inimaginables.

La devoción del Via Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.


Cómo rezar el Via Lucis

Para rezar el Via Lucis, en que compartimos con Jesús la alegría de su Resurrección, proponemos un esquema similar al que utilizamos para rezar el Via Crucis:

· Enunciado de la estación;

· Presentación o monición que encuadra la escena;

· Texto evangélico correspondiente, con la cita de los lugares paralelos (en las dos últimas estaciones hemos tomado el texto de los Hechos de los Apóstoles);

· Oración que pretende tener un tono de súplica

Si se desea, después del enunciado de cada una de las estaciones, se puede decir:

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración Preparatoria

Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme.

Tú que fortaleciste la fe de los apóstoles,
de las mujeres y de tus discípulos enseñándolos a amar con obras, fortalece también nuestro espíritu vacilante,para que nos entreguemos de lleno a Ti.

Queremos compartir contigo y con tu Madre Santísima la alegría de tu Resurrección gloriosa.

Tú que nos has abierto el camino hacia el Padre, haz que, iluminados por el Espíritu Santo, gocemos un día de la gloria eterna.



PRIMERA ESTACIÓN.
¡CRISTO VIVE!: ¡HA RESUCITADO!


Del Evangelio según San Mateo 28, 1-7. (cf. Mc 16, 1-8; Lc, 24, 1-9; Jn 20, 1-2).

Oración

Señor Jesús, hemos querido seguirte en los momentos difíciles de tu Pasión y Muerte, sin avergonzarnos de tu cruz redentora. Ahora queremos vivir contigo la verdadera alegría, la alegría que brota de un corazón enamorado y entregado, la alegría de la resurrección. Pero enséñanos a no huir de la cruz, porque antes del triunfo suele estar la tribulación. Y sólo tomando tu cruz podremos llenarnos de ese gozo que nunca acaba.


SEGUNDA ESTACIÓN.
EL ENCUENTRO CON MARÍA MAGDALENA.


Del Evangelio según San Juan 20, 10-18 (cf. Mc 16, 9-11; Mt 28, 9-10).

Oración

Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, la tradición cristiana nos dice que la primera visita de tu Hijo resucitado fue a ti, no para fortalecer tu fe, que en ningún momento había decaído, sino para compartir contigo la alegría del triunfo. Nosotros te queremos pedir que, como María Magdalena, seamos testigos y mensajeros de la Resurrección de Jesucristo, viviendo contigo el gozo de no separarnos nunca del Señor.


TERCERA ESTACIÓN.
JESÚS SE APARECE A LAS MUJERES


Del Evangelio según San Mateo 28, 8-10.

Oración

Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores, sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro único móvil sea el amor, el ponernos a tu servicio porque, como aquellas mujeres, y las buenas mujeres de todos los tiempos, queremos estar, desde el silencio, al servicio de los demás.


CUARTA ESTACIÓN.
LOS SOLDADOS CUSTODIAN EL SEPULCRO DE CRISTO


Del Evangelio según San Mateo 28, 11-15.

Oración

Señor Jesús, danos la limpieza de corazón y la claridad de mente para reconocer la verdad. Que nunca negociemos con la ella para ocultar nuestras flaquezas, nuestra falta de entrega, que nunca sirvamos a la mentira, para sacar adelante nuestros intereses. Que te reconozcamos, Señor, como la Verdad de nuestra vida.


QUINTA ESTACIÓN.
PEDRO Y JUAN CONTEMPLAN EL SEPULCRO VACÍO


Del Evangelio según San Juan 20, 3-10 (cf. Lc 24, 12).

Oración

Señor Jesús, también nosotros como Pedro y Juan, necesitamos encaminarnos hacia Ti, sin dejarlo para después. Por eso te pedimos ese impulso interior para responder con prontitud a lo que puedas querer de nosotros. Que sepamos escuchar a los que nos hablan en tu nombre para que corramos con esperanza a buscarte.


SEXTA ESTACIÓN.
JESÚS EN EL CENÁCULO MUESTRA SUS LLAGAS A LOS APÓSTOLES


Del Evangelio según San Lucas 24, 36-43 (cf. Mc 16, 14-18; Jn, 20, 19-23).

Oración

Señor Jesús, danos la fe y la confianza para descubrirte en todo momento, incluso cuando no te esperamos. Que seas para nosotros no una figura lejana que existió en la historia, sino que, vivo y presente entre nosotros, ilumines nuestro camino en esta vida y, después, transformes nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el tuyo.


SÉPTIMA ESTACIÓN.
EN EL CAMINO DE EMAÚS


Del Evangelio según San Lucas 24, 13-32

Oración

Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo y de todos! ¡tantas veces estamos desengañados y tristes! Ayúdanos a descubrirte en el camino de la vida, en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a nosotros como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo ardiente de encontrarte también en los hermanos.
OCTAVA ESTACIÓN.
JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.

Del Evangelio según San Juan 20, 19-23 (cf. Mc 16, 14; Lc 24, 36-45).
Oración

Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros Cristos, porque has hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el sacramento de la Penitencia. Porque la Penitencia limpia el alma, devolviéndonos tu amistad, nos reconcilia con la Iglesia y nos ofrece la paz y serenidad de conciencia para reemprender con fuerza el combate cristiano.


NOVENA ESTACIÓN.
JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS.

Del Evangelio según San Juan 20, 26-29

Oración

Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y el amor. Danos una fe fuerte y firme, llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande. Como dijiste al apóstol Tomás, queremos, aún sin ver, rendir nuestro juicio y abrazarnos con firmeza a tu palabra y al magisterio de la Iglesia que has instituido, para que tu Pueblo permanezca en la verdad que libera.


DÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA

Del Evangelio según San Juan 21, 1-6a
Oración

Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre. Enséñanos, Señor, a apoyarnos no sólo en nosotros mismos y en nuestra actividad, sino sobre todo en Ti. Que nunca te perdamos de vista, y sigamos siempre tus indicaciones, aunque nos parezcan difíciles o absurdas, porque sólo así recogeremos frutos abundantes que serán tuyos, no nuestros.


UNDÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR

Del Evangelio según San Juan 21, 15-19.
Oración

Señor Jesús, que sepamos reaccionar antes nuestros pecados, que son traiciones a tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a estar muy unidos al sucesor de Pedro, al Santo Padre el Papa, con el apoyo eficaz que da la obediencia, porque es garantía de la unidad de la Iglesia y de la fidelidad al Evangelio.


DUODÉCIMA ESTACIÓN.
LA DESPEDIDA: JESÚS ENCARGA SU MISIÓN A LOS APÓSTOLES

Del Evangelio según San Mateo 28, 16-20. cf. Lc 24, 44-48.
Oración

Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el dulce mandato de predicar la Buena Nueva, dilata nuestro corazón para que crezca en nosotros el deseo de llevar al mundo, a cada hombre, a todo hombre, la alegría de tu Resurrección, para que así el mundo crea, y creyendo sea transformado a tu imagen.


DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ASCIENDE AL CIELO

De los Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 (cf. Mc 16, 19-20; Lc 24, 50-53).

Oración

Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la gloria futura que has destinado para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar sin descanso aquí en la tierra. Que no permanezcamos nunca de brazos cruzados, sino que hagamos de nuestra vida una siembra continua de paz y de alegría.


DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS

De los Hechos de los Apóstoles 2, 1-4

Oración

Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y Santificador nuestro, inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te tratemos cada vez más y te conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el fuego de tu amor para que, transformados por tu fuerza, te pongamos en la entraña de nuestro ser y de nuestro obrar, y todo lo hagamos bajo tu impulso.

ORACIÓN FINAL

Señor y Dios nuestro,
fuente de alegría y de esperanza,
hemos vivido con tu Hijo los acontecimientos de su Resurrección y Ascensión hasta la venida del Espíritu Santo;
haz que la contemplación de estos misterios nos llene de tu gracia y nos capacite
para dar testimonio de Jesucristo
en medio del mundo.

Te pedimos por tu Santa Iglesia:
que sea fiel reflejo
de las huellas de Cristo en la historia y que, llena del Espíritu Santo,
manifieste al mundo los tesoros de tu amor,
santifique a tus fieles con los sacramentos y haga partícipes a todos los hombres
de la resurrección eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.